Por Néstor Francia

Como todos los revolucionarios venezolanos, estoy muy contento con el triunfo peronista en el PASO argentino. Recuerdo que en enero, estando en La Habana, fui ponente en un foro que se titulaba “América Latina: ¿y después del ascenso de la derecha qué?” Lo primero que dije es que ese título contenía una petición de principio, ya que daba por sentado que la derecha estaba en ascenso en nuestro continente, cosa que considero falsa. Quien puso ese título confunde el momento con la época. Lo que está en ascenso en estos años primeros del siglo XXI es el sector de los progresistas, lo que genéricamente podríamos llamar la “izquierda”. Puntualicé que en los países en los que la derecha había recuperado el gobierno, y señaladamente Argentina y Brasil, se trataba de victorias circunstanciales y básicamente reversibles, pero que la calle seguía siendo de los progresistas. En Argentina quienes toman las calles a cada rato son los peronistas y en Brasil el PT y las fuerzas aliadas. Bolsonaro trató de montar una manifestación callejera a su favor y resultó un fiasco. Es la época que marca el principio del fin para la hegemonía imperial y para el reino de la burguesía, todas las señales apuntan a eso. Señalé en el foro que la pregunta más acuciante y difícil era otra: ¿y después del ascenso de la izquierda qué? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué vamos a construir después del triunfo? ¿Cómo resolveremos el magnífico caos de las contradicciones agudas y acumuladas?

La victoria del peronismo en Argentina ha sido espléndida. Nadie imaginaba un revolcón tal para Macri y la derecha nacional e internacional, y para el imperialismo, por supuesto. La probabilidad de una victoria definitiva de la fórmula Fernández-Fernández en octubre es alta. Sin embargo, yo les recomendaría a los compañeros argentinos no contar los pollos antes de que nazcan, no caer en triunfalismo. La derecha no se va a quedar de brazos cruzados, el recrudecimiento de la guerra contra el peronismo ya se inició: esta mañana del lunes hubo una fuerte devaluación del peso frente al dólar y empiezan los cantos de sirena sobre el retiro o la interrupción de inversiones. Ya Macri ha hablado de que teme “una reacción adversa de los mercados”. Vendrán otra matrices y manipulaciones, alentadas y apoyadas por el imperialismo y sus aliados, y por su inmenso aparato mediático.

La estrategia inmediata de Macri ha de ser evitar que el peronismo se imponga en primera vuelta, así tendrá un mes más para intentar lograr la dificilísima tarea de escamotear el triunfo popular. Confiamos en que las fuerzas de la derecha pierdan en octubre mismo su carrera contra el tiempo. Pero como decía el recordado comentarista deportivo Carlitos González, “yo las he visto más feas y se han casado”. No estaré tranquilo hasta que no vea a Alberto Fernández investido Presidente.

Finalmente, Alberto Fernández es definido como un “moderado”. Es lo mismo que se decía de Lenin Moreno, por más odiosa que luzca la comparación. Esperemos que en este caso se trate de un hombre leal, de hecho su larga relación política con Néstor Kirchner y Cristina Fernández pudiera ser una garantía. No obstante, no olvidemos que para la derecha siempre “todas las opciones están sobre la mesa”.

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