El bloqueo económico, comercial y financiero implementado por el gobierno de Estados Unidos afecta hoy las esferas más sensibles de la vida en Venezuela y extiende sus tentáculos hasta el ámbito deportivo.

En una decisión adherida completamente a la política hostil de Washington contra Caracas, las Grandes Ligas del béisbol estadounidense (MLB por sus siglas en inglés) prohibieron a sus jugadores afiliados participar en la liga venezolana de la disciplina, uno de los clásicos invernales más importantes del Caribe.

‘MLB ha estado en contacto con las agencias gubernamentales relevantes con respecto a la orden ejecutiva emitida por el presidente (Donald) Trump sobre Venezuela’, informó la entidad en un comunicado divulgado por medios especializados.

El ente rector de este deporte en Estados Unidos suspenderá sus vínculos con la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) hasta recibir instrucciones de que la presencia de peloteros pertenecientes a clubes de la denominada Gran Carpa resulta ‘consistente con la orden ejecutiva’, añadió el documento.

Desde el 5 de agosto último la administración de Donald Trump escaló su arremetida contra la nación sudamericana al activar el embargo total de todos los bienes e intereses del Gobierno de Venezuela bajo la jurisdicción de Estados Unidos.

La acción punitiva autorizó además al Secretario del Tesoro, en consulta con el de Estado, a ‘imponer sanciones a las personas que brindan apoyo’ al presidente Nicolás Maduro y restringe la entrada a Estados Unidos de personas sancionadas.

En opinión del analista Franco Vielma, la postura de la MLB -apegada a la política agresiva de Washington- echa por tierra la narrativa de que las medidas de asfixia van dirigidas únicamente contra el Ejecutivo bolivariano, y no afectan al pueblo u otros sectores de la sociedad.

‘La agudización del bloqueo contra Venezuela ha arrastrado ahora una de las relaciones entre privados más conocidas en Venezuela, la existente entre la MLB y la LVBP’, subrayó el experto del portal de investigación Misión Verdad.

Aunque las Grandes Ligas solicitaron al Gobierno estadounidense una excepción expresa para continuar el desarrollo de su actividad en Venezuela, en este caso se evidencia el alcance de las medidas coercitivas y unilaterales que afectan y tienen un rango de acción mucho más allá del Estado, precisó Vielma.

El evaluar el posible alcance de la decisión anunciada por la MLB, el comisionado de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe, Juan Francisco Puello, consideró una ‘verdadera pena que la política y el deporte se confundan en esa forma’.

Puello indicó que la entidad caribeña se encontraba en el proceso de recabar todas las informaciones y detalles sobre el posible impacto de la medida anunciada por las Grandes Ligas, la cual -señaló- ‘se debe estrictamente a disposiciones giradas por su Gobierno’.

Asimismo, diversos medios se hicieron eco de las declaraciones del lanzador Guillermo Moscoso, quien habría objetado la postura de la MLB de prohibir a los jugadores pertenecientes a ese circuito su participación en la liga profesional del país sudamericano.

‘Yo soy venezolano con ciudadanía americana y me están diciendo que no puedo jugar en Venezuela. Yo no pertenezco a ningún equipo en Estados Unidos desde el 2013. Soy venezolano y creo que tengo el derecho de jugar’, indicó el beisbolista a través de la red social Twitter.

Las palabras de Moscoso encontraron rápida repercusión en medios especializados como el diario deportivo Meridiano, pero al corroborar la existencia de sus declaraciones en la plataforma comunicacional, no se lograron encontrar.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, aseguró a su vez en rueda de prensa que a pesar de las sanciones se llevará a cabo la temporada 2019-2020 de la liga beisbolera local.

‘Quieren dejar sin béisbol a Venezuela, yo les recomiendo a los dueños de equipos que se inventen una porque acá va a haber béisbol’, enfatizó el dirigente socialista.

Venezuela denunció en enero de 2019 otro caso de politización del deporte, cuando por presiones de la MLB la ciudad de Barquisimeto resultó despojada de la organización de la Serie del Caribe, desarrollada finalmente en Panamá.

Las Grandes Ligas torpedearon entonces la realización del clásico caribeño en la nación sudamericana al recomendar a sus peloteros afiliados ‘no permanecer en territorio venezolano’, en vistas del escenario político suscitado tras la autoproclamación del diputado opositor Juan Guaidó como presidente encargado, con apoyo de Estados Unidos.

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