Con los mercados en erupción, el presidente argentino, Mauricio Macri, intenta hoy a contrapelo calmar las aguas con otra batería de acciones enfocadas en evitar que la languideciente economía entre en default (cesación de pagos)

En otra jornada en la cual el dólar volvió a superar los 60 pesos, hundiendo la ya devaluada moneda nacional, el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció la víspera cuatro medidas puntuales y adelantó que comenzarán a dialogar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de renegociar la deuda contraída de 57 mil millones de dólares.

Extender los vencimientos de la deuda de corto plazo y enviar al Congreso un proyecto de ley para promover una extensión de los plazos de deuda en jurisdicción local, fueron algunas decisiones tomadas en las últimas horas por el Ejecutivo de Macri, quien intenta tratar de contener la turbulencia financiera, el término que más utiliza para referirse a la convulsa situación de los últimos meses.

En un país donde, más allá del proceso electoral, solo se habla del dólar y otros términos económicos para muchos inentendibles como riesgo país, bicicleta financiera, volatilidad, la pregunta de la mayoría es la misma: ¿cómo terminar este difícil mes de agosto?.

Analistas coinciden en que las nuevas medidas son algo así como un ‘default selectivo’, en tanto otros señalan que el anuncio fue una manera elegante del Ejecutivo de ‘confirmar que no hay dinero para hacer frente a los vencimientos de la deuda’.

En declaraciones difundidas por el diario El Tribuno, el director de la consultora Economía & Regiones, Diego Giacomini, consideró que lo anunciado se trata de un ‘sinceramiento de que no están los dólares para hacer frente a todas las obligaciones, es un default selectivo’, agregó.

El especialista estimó que esto pudiera agregar ‘más turbulencia de la que hubo este miércoles en el tipo de cambio, en la necesidad de ventas de reservas y salidas de depósitos’.

Por su parte el exgerente de investigaciones del Banco Central, Jorge Carrera, opinó que el Gobierno está sufriendo ‘el castigo de la improvisación’, dado que utilizó todos los recursos para la campaña electoral y hoy tiene ‘pocas reservas’ en el Banco Central, reflejó el diario Página 12.

En una jornada caldeada, con una gran protesta social de fondo, la misión del FMI que se encontraba en el país para seguir el cumplimiento de las metas fiscales respecto a la deuda, apuntó ayer en un comunicado que analizarían el impacto de las nuevas medidas.

‘El personal entiende que las autoridades han tomado estos pasos importantes para hacer frente a las necesidades de liquidez y para salvaguardar las reservas’, precisó el documento, en el cual el Fondo añade que ‘seguirá al lado de Argentina en estos momentos desafiantes’.

Desde la oposición varias voces salieron a rechazar los anuncios, entre ellos el diputado Roberto Salvarezza, quien resaltó que ‘el Gobierno se negó a discutir en el Congreso el desastroso acuerdo con el FMI cuando la oposición se lo reclamó y ahora pide debatir en el recinto la reestructuración de la deuda pública mientras la situación económica se agrava todos los días’.

Sin cortapisas, la también parlamentaria Araceli Ferreyra, del Movimiento Evita, consideró que ‘hace rato que estamos en un default encubierto por los dólares licenciosamente aportados al FMI, que actuó como el mayor financista de la campaña electoral de Macri’.

‘No vamos a ir al Congreso a convalidar la estafa. La izquierda irá a discutir medidas para defender el salario, a los pequeños ahorristas y evitar que el capital financiero siga desangrando al país’, declaró por su parte la diputada Myriam Bregman.

Bajo la etiqueta #QuebradosYSinReservas, en la red social twitter una gran parte de la ciudadanía y figuras políticas de la oposición critican la situación del país, entre ellos el senador Fernando Pinos Solanas, quien subrayó que ‘el pueblo argentino vive días de angustia y Macri parece no tomar dimensión de la catástrofe social y económica que han generado’.

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