Bolivia se consolida como uno de los actores fundamentales en el mercado del litio y para los próximos cinco años alcanzará una producción de más de 150 mil toneladas de sales del metal blando con futuras plantas industriales.

Así lo afirmó en entrevista a Prensa Latina el ingeniero Juan Carlos Montenegro, gerente ejecutivo de Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), quien destacó que, en ese mismo periodo, producirán también baterías para el mercado alemán.

Montenegro precisó que incursionarán en China con el carbonato y el hidróxido de litio y actuarán como socios en la fabricación de baterías de litio

‘La industrialización del litio tendrá un gran peso en la transformación de la matriz energética de Bolivia, y nuestra voluntad es contribuir a que se masifique el empleo de vehículos eléctricos, garantizar la provisión del litio necesario para ese proceso, así como impulsar el uso de energías limpias’, aseguró.

Recordó que fuentes de energía renovables como la eólica y la solar requieren sistemas de almacenamiento conformados por baterías de litio.

El país suramericano desarrolla el proyecto de industrialización del litio en tres fases; la primera, iniciada en 2012 con la ejecución del proceso tecnológico y la producción de plantas piloto de fertilizantes, comercializados principalmente en el mercado interno.

La segunda fase comenzó en 2016 e implica la construcción de las plantas industriales de cloruro de potasio y carbonato de litio para exportación, con piscinas industriales que garantizan el insumo necesario para obtener sales básicas.

La tercera fase es la fabricación de baterías de litio a escala industrial en alianza con la firma alemana ACI Systems para su comercialización.

Para todo ese proceso, cuenta con el salar de Uyuni (Potosí) con una reserva geológica de 21 millones de toneladas métricas de litio, según reveló un estudio de la consultora estadounidense SRK sobre el 64 por ciento de su planicie, tras perforar pozos de 50 metros de profundidad.

Actualmente, la Planta Piloto de Carbonato de Litio ubicada en ese departamento prevé alcanzar su capacidad máxima de producción de 400 toneladas este año, según informó en febrero pasado el viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Luis Alberto Echazú.

Precisó que el complejo, inaugurado en 2013 como parte de la primera fase de la industrialización del metal blando, entregó en 2016 9,3 toneladas, en 2017 produjo 70 y el pasado año entregó 251.

La obra, adjudicada a la empresa chino-australiana Asociación Beijing Maison Engineering Company, demandó una inversión de 96,4 millones de dólares.

El país suramericano afianzó su alianza con el gigante asiático el 20 de agosto pasado con la rúbrica de la minuta de constitución de una empresa mixta entre YLB y el grupo corporativo chino Xinjian TBEA.

El ministro de Energía de Bolivia, Rafael Alarcón, informó en aquel momento que el acuerdo prevé la construcción de plantas de carbonato de litio como parte de la industrialización de los salares de Pastos Grandes, en el departamento de Potosí, y Coipasa, en Oruro.

Alarcón explicó que el gobierno del presidente Evo Morales está empeñado en industrializar los recursos naturales nacionales para beneficio de los bolivianos y las bolivianas, y este empeño se pone de manifiesto en la suscripción de acuerdos de este tipo.

‘La explotación de los recursos evaporíticos en Bolivia es mediante la empresa Yacimientos de Litio Bolivianos -precisó el ministro-, ninguna empresa extranjera puede explotar nuestros recursos evaporíticos, tiene que ser el Estado mediante sus instituciones y empresas, en este caso YLB’.

CENTRO DE INVESTIGACIÓN DEL LITIO, UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES DE SUDAMÉRICA

A finales de este año se prevé la terminación del Centro de Investigación en Ciencia y Tecnología de Materiales y Recursos Evaporísticos de Bolivia, una instalación que, a decir de especialistas, será uno de los más importantes en la región.

El complejo con más de 40 laboratorios es emplazado en la localidad potosina La Palca y entrará en funcionamiento a partir de 2020 con una inversión de siete millones 976 mil 375 dólares, según confirmó Marcelo González, jefe del Centro de Investigación en Ciencia y Tecnología de YLB.

Precisó que en esa unidad científica serán analizadas las aplicaciones del litio y los productos destinados al mercado internacional, con equipamiento proveniente de Alemania, Estados Unidos, Japón y China.

Esta iniciativa fue presentada durante el Foro Internacional bajo el tema ‘Actualidad y Perspectivas del Litio en la Región’, organizado por YLB y el Banco Interamericano de Desarrollo, evento que por primera vez acogió Bolivia del 5 al 7 de septiembre.

Expertos de Corea del Sur, Japón, Reino Unido, Chile, Argentina, Perú y Bolivia, y en representación de este último país también delegaciones de universidades públicas y privadas participaron en el evento realizado con la comunidad Llipi, Potosí.

CLORURO DE POTASIO EN EL MERCADO AGRÍCOLA DE BRASIL

El Gobierno de Bolivia, a través de YLB, concretó a principios de septiembre con la firma brasileña Hinove Agrociencia un contrato para la comercialización de 200 mil toneladas de cloruro de potasio, producido por la planta industrial del salar de Uyuni.

La instalación, inaugurada en octubre de 2018, forma parte de la segunda fase del proceso de industrialización del litio y se prevé concluya con la puesta en operación de la Planta Industrial de Carbonato de Litio en 2020.

La venta del agrofertilizante cubrirá gran parte de la demanda de los productores del gigante suramericano, principalmente de los Estados de Mato Grosso do Sul y Campo Grande donde se encuentran cultivos de soya, maíz y arroz, entre otros, según fuentes oficiales.

Con este nuevo convenio, Brasil se reafirma como el principal destino y cliente de los fertilizantes producidos en Bolivia, porque también comercializa la urea obtenida de la planta de Bulo Bulo (Cochabamba), a cargo de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Más del 50 por ciento de las reservas de litio se encuentran en Bolivia, según estudios, y con las millonarias inversiones realizadas por el Gobierno del presidente Evo Morales, será una revolución para la industria y la ciencia en el país.

Así lo afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera a principios de año, cuando calculó ganancias entre dos mil y dos mil 500 millones de dólares anuales por la industrialización del litio.

‘Esto va a revolucionar el mundo científico boliviano, va a revolucionar la industria boliviana, los ingresos de Bolivia, este no es un sueño, ya hemos iniciado’, sustentó.

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