La decisión de las autoridades del distrito municipal de Praga 6 de derribar y trasladar el monumento al mariscal soviético Iván Kónev desde su ubicación actual puede arrojar una sombra oscura sobre las relaciones ruso-checas y este paso no quedará sin respuesta, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia en un comunicado el viernes.

«Estamos indignados por la decisión cínica de las autoridades del distrito de Praga 6 de trasladar el monumento al Mariscal de la Unión Soviética, Iván Kónev, quien comandó el ejército del primer frente ucraniano que liberó a Praga de los nazis en mayo de 1945, que se encuentra en esta área de la capital checa”, señaló el ministerio.

El Ministerio de Relaciones Exteriores agregó que lamenta profundamente el hecho de que las autoridades locales «no escucharon los llamamientos del público checo y su liderazgo para evitar este escenario. Todavía consideramos que esta medida es una violación de las disposiciones de la ley bilateral Tratado de Relaciones Amistosas y Cooperación al 26 de agosto de 1993”, destacó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

“La decisión tomada a nivel municipal puede convertirse en un irritante notable en las relaciones bilaterales y eclipsar seriamente la atmósfera y seguramente seguirá una respuesta. Esperamos que los iniciadores de esta acción sin precedentes que esté en marcha cambien de opinión y comprendan todas las consecuencias de sus acciones”, afirmó el ministerio.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también informó que el viernes el embajador ruso en la República Checa, Alexander Zmeyevsky, informaría a la administración del Ministerio de Relaciones Exteriores checo sobre la evaluación rusa de la situación con respecto al monumento.

El consejo de distrito de Praga 6 adoptó un decreto para trasladar el monumento de Kónev por una mayoría de votos el jueves. Un monumento a la liberación de Praga debe ser montado en su lugar. El municipio del distrito encontrará un sitio donde se reubicará el monumento al mariscal soviético. El jueves, el presidente de la República Checa, Milos Zeman, calificó la decisión de transferir el monumento como vergonzosa, ya que Kónev es un símbolo de esos soldados del Ejército Rojo que dieron sus vidas para liberar a Checoslovaquia del brutal yugo nazifascista.

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