El 10 de septiembre, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hizo la gran promesa de campaña de anexar el Valle del Jordán y el Mar Muerto del norte en la Cisjordania ocupada para ganar las próximas elecciones. Netanyahu también prometió que estas anexiones de tierras ocupadas serían apoyadas por la Administración Trump, y que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, revelaría su plan de «acuerdo del siglo», luego de una votación exitosa en la «única democracia en el Medio Oriente».

Teniendo en cuenta la postura de Estados Unidos con respecto a las acciones agresivas israelíes en Oriente Medio, se espera que la administración Trump respalde plenamente cualquier plan expansionista israelí en la región.

A su vez, Rusia está preocupada «por estos planes israelíes, cuya implementación puede conducir a una dramática escalada de tensiones en la región y socavar las esperanzas de una paz largamente esperada entre Israel y sus vecinos árabes».

“Al mismo tiempo, confirmamos nuestra posición constante y sin cambios sobre la necesidad de una solución política integral del conflicto palestino-israelí basada en la solución de dos estados que se implementará dentro de las fronteras de 1967. El único camino confiable para resolver todas las diferencias existentes es a través de conversaciones directas entre israelíes y palestinos en el marco del derecho internacional, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, los Principios de Madrid y la Iniciativa de Paz Árabe”, comentó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.

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