La semana pasada, dos de las instalaciones petroleras de Saudi Aramco fueron atacadas por drones, lo que obligó a la compañía petrolera a cerrar sus refinerías Abqaiq y Khurais. Mientras que los hutíes de Yemen se atribuyeron la responsabilidad de los ataques, Arabia Saudita y Estados Unidos culparon a Irán por el incidente. La República Islámica niega la acusación.

El canciller británico, Dominic Raab, ha puesto en duda la participación de Houthi en los ataques de la semana pasada contra las instalaciones petroleras sauditas.

«Según la información que he visto, me parece totalmente inverosímil y carente de credibilidad sugerir que esos ataques vinieron de rebeldes hutíes», dijo Raab a la BBC el domingo.

Raab no especificó a quién culpa Londres por los ataques.

«Antes de atribuir la responsabilidad, quiero ser absolutamente claro como el cristal porque eso significará que la acción que tomemos puede ser lo más sólida y lo más ampliamente posible», agregó el ministro.

La semana pasada, dos drones atacaron las instalaciones de Abqaiq y Khurais de Saudi Aramco, lo que causó interrupciones en la producción de petróleo del reino. Horas después, el movimiento Ansar Allah de Yemen, también conocido como los Houthis, se atribuyó la responsabilidad del ataque.

Sin embargo, Washington señaló con el dedo a Teherán y dijo que la República Islámica es responsable de los ataques. Irán desestimó las acusaciones por absurdas e infundadas.

Desde entonces, los hutíes han advertido a Arabia Saudita de nuevos ataques más dañinos contra las instalaciones vitales del país si Riad continúa la acción militar contra esas partes de Yemen bajo el control del movimiento.

Las tensiones aumentaron aún más después de que la administración estadounidense ordenó nuevas sanciones económicas contra Irán, dirigidas al banco central del país y su fondo soberano de riqueza. Teherán respondió diciendo que la política de sanciones de Estados Unidos había fallado.

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