En un contexto marcado por el recrudecimiento de la política hostil de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, el impacto de las medias coercitivas se hace notar en los programas de cooperación impulsados por ambas naciones latinoamericanas.

Durante 2019 la administración de Donald Trump reforzó las agresiones contra Caracas y La Habana, con el propósito de impedir la relación bilateral de alcance estratégico y generar las condiciones para ocasionar un cambio de régimen en el país sudamericano.

Las acciones de asfixia económica implementadas por el Gobierno de Washington ocasionaron afectaciones en proyectos binacionales en sectores tan sensibles como la salud y la educación, entre otros.

Un programa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, destinado a financiar acciones y búsqueda de información con el objetivo de desvirtuar el carácter humanista de la colaboración médica cubana, formó parte de la más reciente embestida de la Casa Blanca contra la isla caribeña.

El centro de la inmoral calumnia consiste en alegar, sin fundamento alguno, que Cuba incurre en la trata de personas o la práctica de la esclavitud y en pretender denigrar los programas bilaterales e intergubernamentales de cooperación.

Lo anterior forma parte de un plan orquestado desde el norte para desacreditar la moral de los colaboradores cubanos, y por consiguiente distorsionar la realidad detrás de la ayuda solidaria que brinda Cuba en 65 países de América Latina y el Caribe, África, Medio Oriente, Asia y Europa.

Ante un escenario marcado por las limitaciones financieras, la colaboración cubana en la nación sudamericana es de resistencia, en coordinación con los programas de protección social del Gobierno de Nicolás Maduro, como son la atención a personas con discapacidad, embarazadas y víctimas de la guerra económica.

Así lo aseguró a Prensa Latina el jefe de las misiones de Cuba en Venezuela, Julio César García, durante el X Encuentro Nacional del Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua entre ambas naciones, desarrollado 20 y 21 de agosto en la ciudad de Cumaná, estado venezolano de Sucre.

‘Adecuamos la cooperación a los objetivos principales de las autoridades venezolanas, dirigidos a la defensa del pueblo frente a las medidas coercitivas y unilaterales’, señaló García en esa ocasión.

GESTO SOLIDARIO POR 19 AÑOS

La visión estratégica de los líderes revolucionarios Fidel Castro (1926-2016) y Hugo Chávez (1954-2013) hizo posible que el 30 de octubre del año 2000 se firmara en Caracas el Convenio Integral de Colaboración entre Cuba y Venezuela.

Como parte de esa alianza, hasta la fecha se rubricaron más de mil 400 proyectos de intercambio, con énfasis en los servicios sanitarios, suministros de medicamentos, asesoría y preparación de recursos humanos en los programas educativos, deportivos, culturales y productivos.

Colaboradores, médicos, estomatólogos, enfermeros, así como técnicos de la salud y de otras categorías ocupacionales conforman los más de 227 mil cubanos que han cumplido misión en Venezuela, en casi 19 años de cooperación mutua.

En el ámbito de la salud, la colaboración se fortaleció con la Misión Barrio Adentro, programa social implementado en 2003 que comprende desde la creación de consultorios populares en comunidades más excluidas, hasta la atención médica especializada, preventiva y gratuita en la nación sudamericana.

Este 2019, Barrio Adentro ha realizado más de 62 millones de atenciones médicas y una cifra superior a las 97 mil intervenciones quirúrgicas.

De acuerdo con la doctora cubana Pilar Ramírez, coordinadora del programa en el estado venezolano de Nueva Esparta, esta misión es un reflejo de la fortaleza de la cooperación bilateral, basada en una conciencia compartida sobre la necesidad de fomentar la unión y la justicia social en América Latina y el Caribe. En el marco de los convenios colaborativos entre el país sudamericano y Cuba destaca la Tecnología SUMA (sistema ultramicroanalítico), la cual permite el desarrollo de un amplio programa de vigilancia epidemiológica y de pesquisa de cinco enfermedades en recién nacidos.

Venezuela avanza también en el programa de atención al paciente diabético con el medicamento cubano Heberprot-P, el cual permite reducir el nivel de amputaciones.

Por otra parte, el método educacional cubano ‘Yo, sí puedo’ consolidó el proceso de inclusión y transformación social bolivariano, con la disminución de la tasa de analfabetismo al 2,2 por ciento.

SOLIDARIDAD EMANADA DESDE MOVIMIENTOS SOCIALES

Ante el recrudecimiento de las agresiones por parte de Estados Unidos, más de 150 delegados nacionales y extranjeros, reunidos en el X Encuentro Nacional del Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba, ratificaron el respaldo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel.

En tal sentido, el jefe de las misiones de colaboración de Cuba en Venezuela resaltó que la solidaridad es la base de todo.

Destacó además, la firmeza expresada en el cumplimiento de las misiones de los más de 20 mil profesionales cubanos de diversos sectores desplegados hoy en el país sudamericano.

Los lazos existentes entre ambas naciones obedecen al espíritu solidario y de hermandad, con fuerte presencia en el campo de la medicina, en el suministro de insumos y equipos médicos, aseveró García.

‘La mayor expresión de solidaridad radica en permanecer al lado del pueblo venezolano en las condiciones en las que libra esta batalla por la independencia y la soberanía’, precisó. arb/wup/lrc

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