El gobierno de Kiev aceptó la llamada «Fórmula Steinmeier», el proceso para que las regiones separatistas del este de Ucrania reciban autonomía, que se espera revitalice el estancado proceso de paz.

Lleva el nombre de Frank-Walter Steinmeier, el ministro de Asuntos Exteriores alemán que lo sugirió en 2015, es una adición al segundo acuerdo de Minsk que explica exactamente cómo deben celebrarse elecciones en las regiones orientales de Ucrania para poner fin al derramamiento de sangre y reintegrar a las Repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.

Según la fórmula, la ley de «estatus especial», es decir, autonomía, debe entrar en vigencia temporalmente el día de las elecciones y convertirse en una permanente después de que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) considere legítimas las elecciones.

Todos los miembros del grupo de contacto de tres lados, Rusia, Ucrania y la OSCE, así como los de las autoproclamadas repúblicas, acordaron la ‘Fórmula Steinmeier’ el martes, enviando cartas de acuerdo al representante especial de la OSCE en Ucrania Martin Sajdik.

El funcionario confirmó a Interfax que no se firmó ningún documento conjunto y que «los firmantes se pusieron en letras separadas». No quedó claro de inmediato hasta qué punto la «Fórmula» se ha convertido en legalmente vinculante, dada esta forma de aprobación bastante inusual.

Al explicar la medida, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo que la «Fórmula» se implementará en la nueva ley de «estatus especial», que los legisladores aún no han diseñado y aprobado por la Rada ucraniana. También insistió en que Kiev debería controlar la frontera con Rusia en el Este.

Se esperaba que las partes firmaran ‘la fórmula’ hace unas semanas, pero las negociaciones fracasaron porque Ucrania no estuvo de acuerdo con algunos puntos. Si bien los políticos consideran que la aprobación es un canto positivo en el proceso de paz, los neonazis ucranianos y los grupos a favor de la guerra se encontraron con una reacción muy enojada. Poco después del anuncio, se realizó una protesta llamada «No a la capitulación» fuera de su oficina. Los manifestantes ondearon banderas de grupos de extrema derecha, gritaron consignas y bengalas, demostrando su descontento con cualquier intento de las autoridades de Kiev de resolver de alguna manera el conflicto en el este del país.
El ex presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, expresó una reacción similar. Calificó la «Fórmula Steinmeier» como una «fórmula Putin», alegando que aceptarla allana el camino para la deconstrucción de Ucrania como un estado soberano.

Mientras tanto, la decisión de Ucrania fue recibida con optimismo reservado en Moscú, con el senador Aleksey Pushkov diciendo que «está allanando el camino hacia un formato de Normandía» y una eventual reducción de las tensiones entre Moscú y la UE. El formato incluye a Alemania, Francia, Ucrania y Rusia y está diseñado para llegar a una solución del conflicto en Donbass, que ha estado en su apogeo desde 2014. No se han celebrado reuniones de alto nivel dentro del formato desde 2016, debido a diversos desacuerdos entre fiestas.

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