Pobreza cero, terminar con el narcotráfico y unir a los argentinos fueron varias promesas de campaña en 2015 de Mauricio Macri, quien hoy busca la reelección, tras un primer mandato que desembocó en una gran crisis económica.

El presidente-candidato, otrora jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires antes de llegar a la Casa Rosada, sigue defendiendo sus postulados, convencido que el camino emprendido hace cuatro años es el correcto, mientras atraviesa la etapa más compleja de su gestión, a dos meses de terminar su primer mandato.

Con un proyecto que comenzó primero por quitar el cepo al dólar y pagar a los fondos buitres, terminó arrastrando otra vez al país a las manos del Fondo Monetario Internacional (FMI), con una deuda hoy de 57 mil millones de dólares, y de la pobreza cero que defendió, durante su Gobierno se ha multiplicado la cifra de argentinos que viven en esa situación.

De culpar constantemente a su antecesora, Cristina Fernández, hacer referencia en sus discursos a ‘la pesada herencia’ recibida, hasta llegar a tener en este 2019 altos índices de inflación, despedidos constantes, caída del consumo, salarios devaluados, tarifazos en los servicios públicos y derrumbe del PIB.

Entrando en el tercero de los cuatro años ya en el poder, Macri vio venir la hecatombe que avizoraban muchos, consecuencias de unas políticas que para una gran mayoría no han dado resultados.

Hace casi dos años enfrenta constantes etapas que empeoran, con un dólar que lo puso contra las cuerdas, con marchas constantes de una clase trabajadora asfixiadas por el gradualismo y ajuste económico a los que recurrió.

El presidente ha hecho de todo para dejar atrás los malos y complicados momentos, ‘turbulencias financieras’, como lo denominó en una ocasión, convertidas ahora en huracán.

Durante su gobierno, degradó a secretarías a varios ministerios, cambió a los titulares de Hacienda y Finanzas, prometió -sigue prometiendo- el alivio que para muchos aún no llega.

Obligado a acudir a muchas más medidas tras los resultados de las primarias de agosto pasado, en las que un día después el dólar estalló, hundiendo aún más el peso nacional, de una moneda estadounidense que se cotizaba al inicio de su gobierno en 14 pesos, hoy se vende en el país a 60 pesos.

A eso se añade la fuga de capitales que en agosto último registró un récord al ascender a cinco mil 909 millones de dólares, el máximo nivel desde 2003, de acuerdo con datos del Banco Central.

Con una política exterior marcada por mostrarse abierto al mundo, cierto es que durante su Gobierno desfilaron por el país mandatarios y Jefes de Gobierno de los cinco continentes, sobre todo en los tres eventos más importantes que Argentina acogió durante su presidencia: la cumbre de líderes del G20, la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, y la de Cooperación Sur-Sur.

Desde su alianza Cambiemos, aboga por un Mercosur abierto y bajo su gestión se dieron los pasos para el tan esperado acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, uno de sus principales empeños durante su mandato, hoy con algunas trabas en algunos países europeos.

Al referirse a lo que sucede en la Argentina actual, para el destacado columnista de Página 12, Luis Bruschtein ‘los factores de poder económico están interesados en personificar en Macri la culpa de la tragedia’.

Pero, dice, ‘no es el fracaso de una persona, sino del modelo de país que propuso la alianza de conservadores radicales, del PRO y de la Coalición Cívica. Ellos propusieron un modelo neoliberal gestionado por empresarios’.

El otrora presidente del Club Boca Juniors, y su alianza, hoy bajo el nombre de Juntos por el Cambio, buscan revertir la situación contra viento y marea y en campaña, a pocos días de la primera vuelta, promete que ‘viene algo distinto, el alivio, el trabajo’, y centra su discurso en todo lo logrado, sobre todo en lo que tiene que ver con la obra pública.

Pero lo cierto es que el venidero 27 de octubre llegará a las urnas en una situación difícil para ganar, con encuestas que dan como principal favorito a su mayor contrincante en las primarias, Alberto Fernández, con la ilusión de dar giro a la elección y lograr los votos necesarios para seguir en la Casa Rosada por cuatro años más.

Fuente